domingo, 7 de noviembre de 2010

Qué bonito es un entierro

Estando en el mes que estamos es de obligado cumplimiento hacer un inciso sobre una vieja dama que a todos nos espera y que nunca pregunta si queremos ir con ella, simplemente nos arrastra a un enigmático infinito donde bailan la nada y el todo, el bien y el mal, lo tangible y lo insustancial… místico lugar de paz y turbulencias en el que cada cual encuentra su lugar.
Mientras nuestra alma se encuentra de viaje hacia esa atemporal dimensión, quienes nos acompañaron en vida lloran acerba petenera en días fríos y negros por más que luzca el Sol. Esos momentos de amarga despedida es lo que llamamos los entierros, sobre los que hay mucha literatura. Seguramente habrá poemas de los más grandes poetas, pero ninguno me llamado tanto la atención como un simpático poema de Mariano Povedano, periodista y cachondo poeta de la postguerra, describiendo la belleza de un entierro:

Se diga lo que se diga,
qué bonito es un entierro,
con sus caballitos blancos
y sus caballitos negros,
con su cajita de pino,
y su muertecito dentro,
con su cochero borracho
y "to" el acompañamiento.
Trincando el de la manguilla,
trincando el Ayuntamiento,
trincando el sepulturero,
y esperando pa trincar
Hacienda a los herederos.
Se diga lo que se diga,
qué bonito es un entierro.

Porque, ¿quién ha dicho que no se pueden hacer bromas sobre la muerte y los entierros?

P.D. Magnífica crítica sobre el rentable negocio de la muerte, donde nunca faltan clientes.

domingo, 31 de octubre de 2010

El Amor de Cristo

50 años de Amor, 50 años lleva en este rincón de los Alcores asumiendo con humildad su destino un manso Cordero de Dios que nació para morir mostrándonos la salvación.


(Fotografía de mi amigo Nicasio)

domingo, 10 de octubre de 2010

Interesante elemento



Salchichonio: P.M. Delicioso o riconudo. Este elemento químico podemos encontrarlo frecuentemente formando una familia de megamoléculas denominadas embutidos. Es el macrocomponente mayoritario, de ahí el nombre de este elemento, del salchichón, pero también podemos encontrarlos a niveles traza en el chorizo, la caña de lomo o incluso el morcón.

sábado, 9 de octubre de 2010

自由刘晓波。(Libertad para Liu Xiaobo)

Porque no hay jamón más bueno que uno blanco y salado cuando estás hambriento, en España sólo el recuerdo de algunos que ya peinan canas sabrá lo que significa la libertad y lo dura que es su carencia, lo fría que es la vida sin ella… y para no olvidar nunca, ZParo sacó una ley histérica que agitaba la memoria para no olvidar los sufrimientos del bando republicano bajo el mando de la derecha y, así, devolver la España de los dos bandos.

Dice la publicidad de la política nacional socialista (¡uy!, que mal suena eso) que el presidente circunflejo dio vida a esa misma ley para restaurar los daños que muchos sufrieron en la ausencia del mayor de los privilegios con los que nace un hombre; tan sencillo como difícil privilegio de decidir el destino de su vida; algo tan difícil como el sencillo privilegio de que nadie tenga privilegios sobre nadie; un privilegio tan lujoso que no debería considerarse un privilegio por ser algo fundamental; un lujo que no debería ser un privilegio porque nada es más básico que la libertad.

Tanta desmemoria de la historia, vuelta a guerras que acabaron hace años… y ahora llega lo bueno: los noruegos, que no tienen asuntos, dan el premio Nobel de la Paz a un chinito que no puede tener tienda, ni puede vender floles en las felias, ni tan siquiera puede matar gatos para cocinarlos en su lestaulante porque está encarcelado debido a que reclamó la presencia de una mujer que tiene dedicada en Nueva York la más famosa estatua del mundo:

- ¿Qué hace el gobierno español?
- Es lógico, un gobierno tan duro con la dictadura franquista por negar la libertad a quienes reclamaban su presencia, pues habrá sido tajante con la República Popular China…
- ¡¡Miau!! Ha sido igual de tajante que con la dictadura de Fidel Castro.

Creo yo que en vez de remover la mierda para que siga apestando, es ese y no otro el destino de la ley de memoria histérica, los socialistos españoles deberían manifestarse en contra de la dictaduras china y cubana, no ser los representantes de Castro en Europa, ni hacer como han hecho tras la concesión del Nobel de la Paz a Liu Xiaobo, esperar a que todos los países se manifiesten para emitir un escueto comunicado del ministerio de asuntos exteriores… Tanto como la proclaman, no se enteran de que no hay diferencias si es el rojo o el azul quien la restringe, porque su grandeza abarca todo el espectro sin distinción alguna entre una u otra longitud de onda, ya que la libertad no distingue de colores.

sábado, 2 de octubre de 2010

El Nombre del Campo del Betis

Nunca dejará de sorprendernos y en una de sus tantas y nada sorprendentes argucias, el que dice que sarvó ar Betih, que eso ya no se lo cree ni él mismo, ahora, no sé con qué fin, ha hecho dimitir a Pepe León y ha impuesto a su abogado al frente de la junta, seguramente para tener las espaldas bien cubiertas en la junta general de accionistas del próximo mes de noviembre.
Hasta aquí nada nuevo y que se salga de lo común, pero lo que me ha pillado en total fuera de juego y me ha dejado un poco anonadado es el cambio de nombre al estadio. ¿Esto para qué? ¿A qué asuntos? ¿Una cortina de humo?...
Mi no comprender, pero si tengo bien clarito lo que habría que hacer en cuanto a lo de la modificación del nombre del campo de juego. Está clarísimo. Considero muy buenas las opiniones de quienes quieren desvincular el nombre del campo del Glorioso de cualquier persona y por eso prefieren titularlo como Estadio de la Palmera o, quizás más acertadamente dada la vinculación histórica, Estadio de Heliópolis, pero hay una mejor denominación. Tengo la impresión de que retornar al nombre que nunca debió de quitársele al coliseo verdiblanco, Estadio Benito Villamarín, sería otra magnífica opción, pero tampoco.
El nombre del estadio debe dedicarse a una persona que de verdad quede per secula seculorum como responsable de la salvación del Real Betis Balompié. Sé sobradamente que don Benito Villamarín fue un magnífico presidente y dió mucho dinero al club, pero creo mejor opción que el nombre que quede marcado no sea otro que el de la persona que, Dios mediante, nos libre de la tiranía que padece el beticismo. Así pues, ahí va mi propuesta: Desde el momento en que sea un hecho la desaparición de don Manué y todo su séquito de bufones, mi opinión es que el nombre que debe de tener el estadio del Betis no debe ser otro que Estadio Doña Mercedes Alaya.
¿Qué os parece la idea?